Columba Arias Solís
El pasado mes, representantes de las diversas asociaciones empresariales en el Estado de Michoacán, convocaron a rueda de prensa para hacer un pronunciamiento en torno a la candidatura única al gobierno de Michoacán que los empresarios consideran necesaria para las próximas elecciones de noviembre.
Así, faltando dos meses para iniciarse el proceso electoral, los empresarios hacen un llamado a la opinión pública y sociedad civil, a los titulares de los tres Poderes del Estado, a los 113 alcaldes y regidores, así como a los propios partidos políticos, planteándoles la necesidad de lograr un gran acuerdo en el bienestar de los michoacanos, en virtud a la existencia del “cúmulo de atrasos sociales” que inhiben el desarrollo de la entidad en varios aspectos, lo que resaltan “ha repercutido en una desaceleración de la competitividad del sector que finalmente se traducen en insuficiente calidad de vida de la población.
En el pronunciamiento que se publicaría en diversos medios del Estado, los empresarios plantean que desde su consideración quien asuma la conducción del estado debe mostrar excelente liderazgo, honestidad, capacidad a toda prueba, todas ellas condiciones indispensables para que “en el período venidero se pueda revertir y trabajar en un ambiente social de largo plazo que permita el mejoramiento de las condiciones de vida de los michoacanos”.
Como argumento para su propuesta, la clase empresarial sostiene que con la candidatura única no se polarizaría el ambiente electoral y político en la entidad, ni se correría el riesgo de caer en ingobernabilidad, justifican su propuesta en lo corto del período que le tocará al próximo gobernador, así como en la delicada situación que se vive.
Sobra decir que variadas fueron las reacciones de la clase política a tan peculiar propuesta del empresariado michoacano; a unos sorprendió, a otros divirtió y a otros más les molestó, sin faltar aquellos –algunos de los que andan en campañas anticipadas- que decidieron hacer caso omiso a la llamada empresarial.
Y no es que la propuesta de candidatura única sea mala, sólo que se advierte, y muy de lejos, de imposible realización. Y es que, si dentro de los propios partidos políticos existen múltiples aspirantes a la candidatura, si desde hace años andan algunos en simulada o abierta campaña para posicionarse en el ánimo de sus correligionarios y de la ciudadanía con miras a obtener los votos llegadas la elección interna y la constitucional, ¿quiénes de estos precandidatos se harán a un lado y con enorme generosidad cederán el paso a uno o una de entre ellos porque así lo solicita el grupo empresarial?
Asimismo, ¿quién o quiénes determinarán que tal o cual persona reúne las prendas exigidas por el empresariado? Es decir ¿cómo se determinaría el “excelente liderazgo con el que cuenta el prospecto? ¿Ponerse de acuerdo los partidos significaría que solamente sus cúpulas designarían al candidato?
No, no resultaría nada sencilla llevar a la práctica la propuesta empresarial, menos cuando todos los actores políticos que lideran los partidos la han rechazado de tajo por considerarla autoritaria y anti democrática, lo que no significa para algunos que sea descabellada, de hecho no es la primera vez que se pone en el tapete de la discusión política la candidatura única, hay que recordar que en el sexenio pasado se presentó la iniciativa aprobada por todos los partidos sobre las elecciones concurrentes que preveían la figura de un gobernador que sería designado por el congreso en tanto se empalmaban las elecciones locales con las federales.
Mucho se rumoró en aquellos tiempos que lo que realmente importaba a los signantes de la iniciativa, no era en sí la concurrencia sino la posibilidad de dejar un gobernante por su cuenta, y que las cúpulas partidistas ya se habrían puesto de acuerdo en la designación de la persona que ocuparía la gubernatura y demás posiciones administrativas, sin embargo ante la violación de la Constitución del Estado que señala la elección libre y directa, la Suprema Corte de Justicia, acabó de tajo con la iniciativa del gobernante designado.
Pero los empresarios michoacanos no son los únicos preocupados por los asuntos políticos, hace un par de días el presidente nacional de la Coparmex hizo la propuesta que ante los altos costos de las campañas electorales, “los ciudadanos sean quienes lleven la iniciativa y marquen el rumbo de los próximos procesos estatales y federales. El dirigente hizo un llamado a la sociedad para terminar con la pasividad y el rol de espectadores de la democracia, a fin de consolidarla. Les pidió asumir a plenitud derechos y obligaciones cívicas para apuntalar la gobernabilidad democrática con un sistema político más representativo, eficaz y menos oneroso.
Dispuestos a la participación, la Coparmex dio a conocer su Programa de Participación Cívica y la iniciativa “Votaremos por los mejores”, a través de la cual pretenden –según expusieron- articular acciones de capacitación, activación social y difusión. Total, que el empresariado anuncia su abierta participación en los próximos procesos. Ya se verá cómo se desarrollan estos proyectos.
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