jueves, 31 de marzo de 2011

ALIANZA EN RIESGO

Columba Arias Solís

Desde el primer anuncio de la posible alianza entre los Partidos de la Revolución Democrática y Acción nacional para postular un candidato común en las elecciones a gobernador del Estado de México, las oposiciones y críticas no se hicieron esperar, desde dentro de los propios institutos, pero sobre todo desde el titular del poder ejecutivo mexiquense, quien atemorizado ante la posibilidad de perder electoralmente su estado -supuesto que parecía probable si los partidos de oposición enfrentaban al tricolor con una sola candidatura-, dedicó sus esfuerzos a descalificar tal presunción, y así, en la ceremonia de su Quinto Informe de Gobierno en septiembre del pasado año, la parte central de su discurso la ocupó en la descalificación hacia la futura alianza, manifestando: “la delincuencia no es el único riesgo que enfrenta el país. Hay otra grave amenaza: la lucha del poder por el poder mismo que promueve una democracia sin contenido y que por el solo fin de obtener se negocian alianzas entre proyectos antagónicos, generando con ello confusión y desinformando en la política”.
Luego, no conforme con la descalificación continua, se puso manos a la obra y en un acto de autoritarismo –digno de las mejores épocas de la hegemonía tricolor en todo el país-  impulsó en el congreso del estado la iniciativa que aprobada por la mayoría de legisladores emanados del tricolor, eliminaría de la Constitución del Estado de México y del Código Electoral la figura de candidatura común, borrando con la iniciativa la posibilidad de que los partidos se coaligaran y llevaran al proceso electoral un solo candidato a gobernador.
Apenas el pasado 3 de marzo en declaraciones hechas a diversos medios, el gobernante seguía descalificando las alianzas y las coaliciones a las que se refería como una forma  electoral fraudulenta. Sin embargo, veinte días después los dirigentes de PRI, Nueva Alianza y Verde formalizaban una alianza rumbo a la gubernatura, informando  a los medios que habrían de legalizarla el 16 de abril ante el Instituto Electoral del Estado de México. Como es de suponerse, el gobernador nada objetó de esta alianza, que por supuesto no le parece una forma  electoral fraudulenta, ni que con ella vayan a causar confusión y desinformación entre el electorado. Como se advierte, la congruencia  no es el punto fuerte del mandatario.
La alianza blanquiazul y amarilla con miras a las elecciones del Estado de México, como es sabido, también encontró gran oposición al interior de ambos partidos, trascendiendo en mayor medida la inconformidad manifestada por la militancia del perredismo y  cuadros importantes de ese partido, con los cuales  abiertamente se confrontara  la dirigencia encabezada entonces por Jesús Ortega, generándose ríspidos desencuentros y descalificaciones de una parte hacia la otra.
Hay varias razones para el desacuerdo del perredismo con la alianza pactada, entre ellas el crudo pragmatismo de sus dirigentes cuya voluntaria desmemoria los lleva a olvidar, o a dejar de lado que apenas hace unos cuantos años el partido con el que anhelan coaligarse promovió lo que sus estrategas denominaron “campaña de contraste”, y que no fue otra cosa que una guerra mediática nunca vista contra el entonces candidato presidencial del perredismo, campaña que polarizó y llevó a los extremos las posiciones de uno y otro lado, y que en el futuro impediría acuerdos indispensables para la mejor gobernabilidad.
Para otros perredistas, su oposición radica en las diferencias ideológicas que sitúan a sus partidos en los extremos de la geografía política; ciertos militantes no olvidan que el blanquiazul nació a la vida partidaria para oponerse a las políticas cardenistas, por lo que, especialmente a la vertiente perredista que se nutre del pensamiento cardenista les resulta por demás incongruente la alianza con el adversario.
Algunos más muestran su desacuerdo por una alianza que advierten solo tiene  por objeto la ganancia electoral, sin importar proyectos ni programas, porque la justificación esgrimida por los aliancistas de “llevar la alternancia al Estado de México que no ha conocido un gobierno distinto al PRI durante 82 años”, no es razón suficiente, más cuando no se ha demostrado que los gobiernos surgidos de los partidos aliancistas sean mejores que los del tricolor, y a las pruebas –dicen algunos- se pueden remitir.
Empero las opiniones de los perredistas en desacuerdo, no encontraron eco alguno en la dirigencia nacional, que siguió adelante con su iniciativa, organizando conjuntamente con Acción Nacional la consulta abierta a la ciudadanía para que se manifestara a favor o en contra de la alianza partidista.  
El pasado domingo tuvo lugar dicha consulta, y de acuerdo a los resultados que se preveían, ganó el sí a favor de la alianza PAN-PRD rumbo a los comicios mexiquenses, sin embargo el compromiso aliancista entre ambas dirigencias partidistas  parece tambalearse, Encinas el más fuerte prospecto del perredismo ha dicho que no iría a la candidatura en alianza con el blanquiazul. Por su parte el panismo ya tiene candidato, y su presidente ha declarado que su partido está fuerte y “tiene la base suficiente para ganar la elección en el Estado de México”. Parece entonces que la alianza no solamente está en riesgo, sino a punto de naufragar, y curiosamente los más enojados ante el fracaso no parecen ser los dirigentes de los partidos, sino algunos escribidores cercanos a la presidencia.


viernes, 18 de marzo de 2011

LA DISPUTA POR LAS TELECOMUNICACIONES

Columba Arias Solís
Las tarifas por la interconexión telefónica han sido la causa de la apertura de  un frente más entre los tres grandes monopolios, de un lado Televisa y Grupo Salinas, del otro las empresas de grupo Carso perteneciente a Carlos Slim, habiéndose declarado una abierta guerra de los primeros contra el segundo la cual  tiene lugar en los canales televisivos, en la radio y en la prensa nacional, donde el llamado Tucotel (todos unidos contra Telcel y Teléfonos de México,   expone entre otras cuestiones que en México se cobran las tarifas telefónicas más caras de todos los países miembros de la OMC, y  solicitan al gobierno federal aplicar una regulación pro competitiva en materia de interconexión.
En esa batalla el grupo Carso tomó la decisión de dejar de publicitar sus empresas en los corporativos primeramente de Televisa, quien según la compañía telefónica, elevó sus tarifas en un 20 por ciento, y posteriormente en televisión Azteca. En   este diferendo, a principios de Enero Televisa había interpuesto una denuncia ante la Comisión Federal de Competencia, afirmando haber encontrado indicios de una concentración prohibida entre MVS, Telmex y Echo Star, ya que según la Televisora, habría un plan de inversión pactado entre Telmex y MVS para la adquisición de Dish, el esquema de televisión de paga fuera del ámbito del duopolio televisivo.
Vendrían enseguida la guerra de comunicados y declaraciones de un lado y de otro, en el primero de  los grupos filiales de Televisa y de grupo Salinas, afirman estar dispuestos a no cobrarle a Telcel por los enlaces de redes, a cambio de un trato recíproco en materia de interconexión que beneficie a los usuarios de telefonía.
Sin demora, la empresa Telcel emite un comunicado señalando que el Tucotel está conformado por un grupo de empresas que ha impulsado “un pobre ritmo de inversión en México y que algunas de esas compañías como Iusacell, están en proceso de concurso mercantil, por lo que han decidido unirse para no pagar los servicios que les presta Telcel en materia de interconexión, ante la carencia de infraestructura propia”.
El comunicado señala que tanto Axtel como Avantel y Marcatel desde el año 2005 pagan tarifas de interconexión menores a las ofrecidas por Telcel, pero sin trasladar el beneficio a sus usuarios, en tanto que Telcel desde hace seis años acordó reducciones a las tarifas de interconexión hasta un 65 por ciento a las anteriores empresas, sin que esos beneficios se otorguen a los usuarios finales.
Según la compañía del grupo Carso, no podrá consolidarse un desarrollo significativo con base en el pago de precios de ganga de espectro radioeléctrico e interconexión –como parece lo pretenden las empresas de los consorcios televisa y salinas-, ya que para lograr tal consolidación deben concretarse el cumplimiento de compromisos de inversión que aseguren que la infraestructura pueda expandirse, con mayor capacidad y cobertura en los servicios de telecomunicaciones.
Otro de los motivos de la confrontación entre Telmex y Televisa, tiene que ver con la instalación de la red privada de telecomunicaciones del Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado, que fue licitada en el pasado 2010, cuando todavía era el director de esa institución Miguel Ángel Yunes y que curiosamente, extrañamente o sospechosamente le fue otorgada a la empresa Bestel de Televisa, cuya propuesta resultó ser 25 por ciento más alta que la presentada por Telmex.
En el marco de este diferendo, la empresa Telmex ha señalado que a Bestel se le adjudicó la licitación sin contar con la infraestructura suficiente, por lo que recurrió en mayo de 2010 ante un juez, quien ordenó a la compañía mantener el funcionamiento del servicio al ISSSTE, sin recibir pago hasta la fecha, y que Bestel le ha contratado enlaces para atender la red, sin embargo algunos de éstos no se han entregado porque la televisora no ha tenido a tiempo el acondicionamiento de sus sitios.
Como puede advertirse, el fondo del asunto radica en los intentos de entrar a competir cada uno en el terreno del otro monopolio. Actualmente Televisa ofrece servicios en paquete a través de cablevisión, que incluye telefonía fija, televisión de paga e internet, así como televisión satelital por medio de SKY, de tal forma que ya participa prácticamente en todos los negocios de telecomunicaciones, excepción de telefonía celular, a la que quiere entrar pero sin pagar los costos de la interconexión fijados por Telcel la empresa de grupo Carso.
Según advierten especialistas en el sector de las telecomunicaciones, Televisa pretende evitar o retrasar lo más posible el ingreso de Telmex a la televisión, y ha sumado a su causa a la televisora del grupo Salinas, sin embargo, también quiere tener mejores condiciones de interconexión para el acceso a la telefonía móvil, que las que ofrece Telmex, es decir, todo y baratito para ellos, mientras le cierran el paso a la telefónica de Slim al mercado televisivo.
En el sector telecomunicaciones hay un mercado en disputa de 22 mil millones de dólares, que comprende el llamado triple play (telefonía, internet y televisión) y aunque  el marco regulatorio de las telecomunicaciones es deficiente, empero las autoridades no deben tomar partido por uno u otro consorcio de medios, su obligación es aplicar la normatividad a todos  e impulsar la apertura del sector en beneficio de los usuarios.

viernes, 4 de marzo de 2011

VIENTOS DE INSURRECCIÓN

Columba Arias Solís
Vientos de insurrección recorren el mundo árabe, haciendo tambalear algunos de los gobiernos de los países situados en el oriente medio y el norte de África, ante las protestas contra los líderes que convertidos en dictadores  se han eternizado por décadas, al frente de regímenes que ni siquiera permiten la participación democrática de los ciudadanos de sus países.
La revuelta  comenzó en Túnez con la inmolación del joven  Mohamed Buazizi profesionista que ante el grave desempleo en su país, optó por el comercio ambulante de frutas y verduras, y al que le fue quitada por la propia policía su fuente de trabajo, acción  que lo llevó a la desesperación prendiéndose fuego. La gravedad de las protestas haría caer la dictadura de Ben Alí en aquel país.
También se sublevaron miles de ciudadanos yemeníes, quienes desde el 27  de enero en las calles de Saná demandaron acabar con el régimen de Alí Saleh, protestando contra la carestía de los alimentos, la corrupción y el nepotismo, y desde entonces no han cejado en su movimiento pese a los ataques de la policía y la negativa  del presidente Alí Abdula, quien ha dicho que defenderá su régimen republicano hasta la última gota de sangre.
En Bahréin miles de ciudadanos han marchado reclamando la caída del régimen, porque los cambios realizados por el gobierno para serenar los ánimos, han sido insuficientes para la población. En Jordania partidos de oposición, sindicatos y sociedad civil en general han salido a las plazas de las principales ciudades como Ammán, Irbid, Zarqa, y Ajlun entre otras a demandar  al rey Abdalá la destitución del primer ministro Samir Rifai, así como la realización de reformas económicas y políticas.
En Marruecos, no obstante que parece ser el país de la región norteafricana menos afectado por la ola de protestas, sin embargo el gobierno ha tomado providencias como la subvención a los hidrocarburos y a los alimentos básicos.
Los  vientos de protesta de los países vecinos se trasladarían a Egipto, donde el 25 de enero dio inicio la revuelta contra Hosni Mubarak el gobernante que llevaba tres décadas en el poder, y miles de personas salieron a las calles de las principales ciudades egipcias para exigir la renuncia del gobierno. Luego de 18 días de manifestaciones, el 10 de febrero Mubarak entregó el poder a las fuerzas armadas, que por cierto permanecieron al margen y se abstuvieron de reprimir a los ciudadanos egipcios.
Al hacerse cargo provisionalmente del gobierno, el ejército aseguró a la población que garantizaría la organización de elecciones libres y transparentes según las enmiendas constitucionales decididas y lanzó la advertencia “contra todo ataque a la seguridad de la nación y de los ciudadanos.”
Pronto la rebeldía acampó en Libia, la república oficialmente llamada Gran Yamahiria Árabe Libia Popular y Socialista, el país más rico de África, con la mayor renta per cápita y el de más alto índice de desarrollo humano de aquella región, gracias a las grandes reservas petroleras, que han convertido al país en el tercer mayor  productor y líder de reservas en África.
No obstante el mejor nivel de vida, la población se ha rebelado contra el gobierno de Muamar Kadafi, quien como no existe la figura de presidente ni primer ministro, como líder de la Revolución preside la Secretaría Ejecutiva realizando las políticas de los Comités Populares, y quien durante décadas ha gobernado en forma autocrática con sus hijos y los más cercanos a su grupo, estableciendo su centro de poder en la capital Tripoli.
Después de 42 años en el poder, Kadaffi se aferra al mismo y en sus afanes por seguirlo detentando, no ha tenido el menor prurito para lanzar al ejército contra la población, empero muchos soldados se han negado a luchar contra los ciudadanos y en cambio se sumaron al movimiento de rebeldía contra Kadaffi, triunfando y estableciéndose en varias de las poblaciones más importantes de Libia.
Los rebeldes constituyeron un Consejo Nacional para gobernar las ciudades que han estado liberando del gobierno de Kadaffi. La zona más rica en petróleo se encuentra  en manos de la oposición, así como las ciudades  El Rhibat, Kabaw, Jado, Rogban y otras varias, donde las fuerzas de Kadaffi ya se fueron y quedó establecido el Consejo Nacional.
Los levantamientos y protestas en la mayoría de los países de aquella región, tienen un origen común: la pobreza, el desempleo masivo, la corrupción, el clientelismo y la desigualdad, porque aún en aquellas naciones como Egipto y Libia donde el nivel de vida de la población es mejor, la corrupción de la clase gobernante que ha llevado al enriquecimiento extremo de los líderes del gobierno y de sus familias, y el manejo autocrático de los asuntos del Estado, han sido el caldo de cultivo para los levantamientos populares.
 Los gobiernos de distintos países de Europa, así como el de Estados Unidos, han exhortado a Kadaffi a dimitir; la Unión Europea aprobó el embargo de armas y la congelación de los bienes de Kadaffi, pero el dictador se niega a reconocer que la población está harta de la dictadura. Los vientos de insurrección siguen recorriendo la geografía de aquella región norteafricana, mientras en este lado del mundo, no faltan quienes temen que puedan cruzar los océanos y agitar el entorno de alguno de nuestros países latinoamericanos.